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100
Artículo de revisión
Estudio de la erosión eólica, producción de quinua y seguridad
alimentaria en la zona andina de Bolivia
Study of wind erosion, quinoa production, and food security in the andean
region of Bolivia
Carolyn Orñez Álvarez*
Universidad Técnica de Oruro
Bolivia- Oruro
carolynoa7@gmail.com
https://orcid.org/0009-0001-9413-4418
*Correspondencia:
carolynoa7@gmail.com
Cómo citar este artículo:
Ordóñez, C. (2026). Estudio de la erosión
eólica, producción de quinua y seguridad
alimentaria en la zona andina de Bolivia.
Esprint Investigación, 5(Esp.1), 100-111.
https://doi.org/10.61347/ei.v5iEsp.1.303
Recibido: 16 de abril de 2026
Aceptado: 21 de mayo de 2026
Publicado: 2 de junio de 2026
Resumen: El presente estudio tuvo como objetivo analizar cuantitativamente la relación
entre la erosión eólica, el rendimiento de la quinua (Chenopodium quinoa Willd.) y la
seguridad alimentaria de los hogares productores del altiplano boliviano. Para ello, se
recolectaron datos primarios en 280 parcelas distribuidas en cuatro municipios
productores: Salinas de Garci Mendoza, Llica, Santiago de Huari y Challapata, durante
el ciclo agrícola 20222023. Metodológicamente, se aplicaron estadísticos descriptivos,
análisi
s de correlación de Spearman y regresión lineal múltiple. Los resultados
evidenciaron una correlación negativa alta y estadísticamente significativa entre la tasa
de erosión eólica y el rendimiento de quinua por hectárea, así como entre la pérdida de
suelo y el Índice de Seguridad Alimentaria (ISA) de los hogares.
Asimismo, se
identificaron diferencias significativas en la severidad de la erosión entre municipios,
asociadas con las características topográficas, la cobertura vegetal residual y las prácticas
de manejo agrícola. Los hallazgos respaldan la necesidad de implementar políticas de
conservación de suelos articuladas con estrategias de seguridad y soberanía alimentaria.
Palabras clave: Altiplano boliviano, degradación del suelo, erosión eólica,
productividad agrícola, quinua, seguridad alimentaria.
Abstract: This study aimed to quantitatively analyze the relationship between wind erosion,
quinoa (Chenopodium quinoa Willd.) yield, and food security among producer households in the
Bolivian Altiplano. Primary data were collected from 280 plots located in four quinoa-producing
municipalities: Salinas de Garci Mendoza, Llica, Santiago de Huari, and Challapata, during the
20222023 agricultural cycle. Descriptive statistics, Spearman correlation analysis, and multiple
linear regression were applied. The results showed a high, negative, and statistically significant
correlation between wind erosion rates and quinoa yield per hectare, as well as between soil loss
and the Household Food Security Index. Significant differences in erosion severity were also
identified among municipalities, associated with topographic conditions, residual vegetation
cover, and agricultural management practices. The findings highlight the need to implement soil
conservation policies integrated with food security and food sovereignty strategies in quinoa-
producing areas of the Bolivian Altiplano.
Keywords: Agricultural productivity, bolivian altiplano, food security, quinoa, soil degradation,
wind erosion.
Copyright: Derechos de autor 2026 Carolyn
Ordóñez Álvarez.
Esta obra está bajo una licencia internacional
Creative
Commons Atribución-
NoComercial 4.0.
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1. Introducción
La quinua (Chenopodium quinoa Willd.) representa uno de los cultivos más estratégicos del altiplano
andino, tanto por su valor nutricional como por su importancia cultural y económica. Declarada por
las Naciones Unidas como un cultivo clave para la seguridad alimentaria del siglo XXI, debido a su
perfil aminoacídico y su tolerancia a condiciones ambientales extremas, constituye un alimento
fundamental para miles de familias campesinas e indígenas en Bolivia, Perú y Ecuador (Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, 2011).
Bolivia, como uno de los principales productores mundiales, destina amplias extensiones del
altiplano semiárido, particularmente en los departamentos de Oruro y Potosí, al cultivo de este
pseudocereal. Esta actividad genera ingresos y alimentos para comunidades que enfrentan condiciones
de pobreza, limitada disponibilidad de recursos productivos y alta vulnerabilidad climática (Bazile et
al., 2014; Calle et al., 2020).
Sin embargo, la expansión acelerada de la frontera agrícola quinuera, impulsada por el auge
exportador de la primera década del siglo XXI, ha favorecido la incorporación de laderas y planicies
frágiles al sistema productivo. A ello se suman prácticas como la remoción de la cobertura vegetal
nativa y la mecanización inadecuada, factores que han intensificado los procesos de degradación del
suelo (Geerts et al., 2008; Jacobsen, 2011).
Entre los fenómenos de degradación más relevantes, la erosión eólica ocupa un lugar central en el
altiplano boliviano. La combinación de vientos secos de alta velocidad, suelos de textura arenosa o
franco-arenosa, baja cohesión edáfica y escasa cobertura vegetal protectora configura un escenario de
erosión crónica, cuyas consecuencias sobre la productividad agrícola aún no han sido suficientemente
cuantificadas a escala local (Miranda, 2019; Romero et al., 2012).
La erosión eólica provoca la pérdida de los horizontes superficiales del suelo, donde se concentra
gran parte de la materia orgánica, los nutrientes disponibles y la actividad biológica. Esta pérdida
reduce la capacidad productiva de las parcelas y, en consecuencia, afecta los rendimientos de la
quinua.
Dicho efecto repercute directamente en la disponibilidad y el acceso a alimentos de las familias
productoras, comprometiendo la seguridad alimentaria en sus cuatro dimensiones: disponibilidad,
acceso, utilización y estabilidad (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación, 1996; Pimentel et al., 1995). No obstante, la literatura disponible presenta una limitada
evidencia cuantitativa primaria que relacione, de manera directa, las métricas de erosión eólica con los
rendimientos de quinua y los indicadores de seguridad alimentaria a nivel de hogar y parcela en el
altiplano boliviano.
En este contexto, el presente estudio tiene como objetivo analizar la relación entre la erosión eólica,
el rendimiento de la quinua y la seguridad alimentaria de los hogares productores en el altiplano
boliviano. Para ello, se plantean tres objetivos específicos: cuantificar y caracterizar la tasa de erosión
eólica en parcelas quinueras de cuatro municipios; estimar la correlación estadística entre la intensidad
de la erosión, el rendimiento de quinua y el Índice de Seguridad Alimentaria; e identificar los factores
agronómicos y de manejo que modulan el impacto de la erosión sobre la productividad.
La evidencia generada busca aportar fundamentos empíricos para el diseño de políticas agrarias
orientadas a integrar la conservación del suelo, la sostenibilidad productiva y la mejora de los medios
de vida de las comunidades quinueras del altiplano.
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2. Desarrollo
La erosión eólica es el proceso de desprendimiento, transporte y deposición de partículas del suelo por
acción del viento (Bagnold, 1941). En zonas áridas y semiáridas, como el altiplano andino, este
fenómeno se activa cuando la velocidad del viento supera el umbral de arrastre de las partículas
superficiales, condición favorecida por la ausencia de cobertura vegetal, la baja humedad del suelo y
la presencia de texturas ligeras (Shao, 2008).
Los mecanismos de transporte incluyen la saltación, entendida como el movimiento de partículas
gruesas en trayectoria balística; la reptación, que corresponde al rodamiento de partículas demasiado
pesadas para permanecer suspendidas; y la suspensión, mediante la cual las partículas finas son
transportadas a grandes distancias. Este último mecanismo resulta especialmente perjudicial, debido
a su capacidad para desplazar fuera del ecosistema agrícola los coloides más ricos en nutrientes
(Pimentel & Burgess, 2013).
Las consecuencias de la erosión eólica sobre la productividad agrícola se manifiestan por diversas
vías. Entre ellas se encuentran la reducción del contenido de materia orgánica y nitrógeno del suelo, el
deterioro de la estructura edáfica, la disminución de la capacidad de retención hídrica, la pérdida de
semillas y plántulas por abrasión mecánica, así como la acumulación de sedimentos que puede cubrir
los cultivos en etapas vulnerables de desarrollo (Sterk, 2003).
En el caso específico de la quinua, cultivo de ciclo largo de aproximadamente 180 a 240 días, estos
procesos adquieren mayor relevancia debido a que su desarrollo coincide con los meses de mayor
intensidad eólica en el altiplano, especialmente entre julio y agosto. En consecuencia, dichos
mecanismos pueden actuar de manera simultánea y potenciar sus efectos sobre el rendimiento final
del cultivo (Geerts et al., 2008; Calle et al., 2020).
La relación entre degradación del suelo y seguridad alimentaria ha sido ampliamente documentada
en la literatura internacional (Ayaviri & Vallejos, 2015). Al respecto, Pimentel et al. (1995) estimaron
que la erosión del suelo puede reducir la productividad global de los cultivos entre un 15 % y un 30 %
en zonas severamente afectadas, con impactos proporcionalmente mayores en pequeños productores
que no disponen de recursos suficientes para compensar las pérdidas mediante insumos externos.
Por su parte, Scherr & Yadav (1996) señalaron que, en África subsahariana y Asia meridional, la
degradación del suelo se asocia directamente con la disminución del bienestar nutricional de los
hogares rurales. Esta relación permite establecer una cadena de impactos que inicia con la pérdida
de productividad agrícola y se extiende hacia la reducción del consumo calórico y proteico de las
familias.
En el contexto andino, Jacobsen (2011) documentó que el abandono de prácticas tradicionales de
manejo del suelo en zonas quinueras, como el mantenimiento de vegetación nativa de thola
(Parastrephia lepidophylla) como barrera cortaviento y la rotación con cultivos de cobertura, incrementó
de forma considerable la susceptibilidad de los suelos a la erosión eólica durante el período de
expansión productiva.
Asimismo, Miranda (2019), mediante un estudio multitemporal con imágenes satelitales en el
altiplano sur de Bolivia, cuantificó una pérdida de cobertura vegetal nativa superior al 40 % en zonas
de expansión quinuera entre 2000 y 2015. Esta pérdida se relacionó con un incremento significativo de
los índices de erosión estimados mediante el modelo RWEQ (Revised Wind Erosion Equation).
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Estas evidencias subrayan la pertinencia de desarrollar un estudio primario que vincule
directamente la erosión eólica con los rendimientos de quinua y la seguridad alimentaria de los hogares
productores. De este modo, se podrá aportar evidencia empírica para orientar estrategias de manejo
sostenible del suelo en el altiplano boliviano.
3. Metodología
La investigación adoptó un enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo-correlacional. La unidad de
análisis fue la parcela agrícola destinada al cultivo de quinua, complementada con datos del hogar
productor para el análisis de la seguridad alimentaria. El área de estudio comprendió cuatro
municipios productores de quinua real del altiplano boliviano: Salinas de Garci Mendoza, Santiago de
Huari y Challapata, en el departamento de Oruro, y Llica, en el departamento de Potosí.
Estos municipios fueron seleccionados por su relevancia productiva y por representar distintas
condiciones agroecológicas y niveles de exposición a la erosión eólica dentro del ecosistema altiplánico.
La altitud media del área de estudio osciló entre 3.600 y 3.900 metros sobre el nivel del mar. Las
precipitaciones anuales variaron entre 200 y 350 mm, concentradas principalmente entre noviembre y
marzo.
Las temperaturas medias anuales se ubicaron entre 8 °C y 12 °C, con heladas frecuentes durante el
período seco. Además, se registraron vientos predominantes del sursuroeste, con velocidades medias
de 6 a 12 m/s durante la época seca, entre junio y septiembre. Estas condiciones incrementaron la
vulnerabilidad de los suelos desnudos postcosecha frente a la acción eólica, especialmente en parcelas
con escasa cobertura vegetal protectora (Bazile et al., 2014).
La población objetivo estuvo constituida por las parcelas quinueras correspondientes al ciclo
agrícola 20222023 en los cuatro municipios de estudio. Con base en los registros del SENASAG y de
las asociaciones de productores, la población total se estimó en aproximadamente 4.200 parcelas
activas. El tamaño muestral se calculó mediante la fórmula para proporciones con varianza máxima,
considerando p = q = 0,5, un nivel de confianza del 95 % y un margen de error de ±5 %.
El cálculo inicial arrojó una muestra mínima de 351 parcelas. Posteriormente, la muestra se ajustó a
280 parcelas tras aplicar la corrección por población finita y considerar un factor de no respuesta del
20 %. La asignación por municipio se realizó de forma proporcional al volumen de producción
registrado.
La muestra quedó distribuida de la siguiente manera: Salinas de Garci Mendoza, 95 parcelas (33,9
%); Llica, 75 parcelas (26,8 %); Santiago de Huari, 65 parcelas (23,2 %); y Challapata, 45 parcelas (16,1
%). El muestreo fue sistemático, aleatorio y estratificado. La selección de parcelas se efect mediante
grillas georreferenciadas elaboradas a partir de imágenes Sentinel-2.
Variables e instrumentos de medición
La erosión eólica se cuantificó mediante la tasa de pérdida de suelo, expresada en toneladas por
hectárea por año (t ha⁻¹ año⁻¹). Esta variable se estimó mediante la aplicación del modelo RWEQ
(Revised Wind Erosion Equation) propuesto por Fryrear et al. (1998).
Para la estimación, se utilizaron datos de viento de la estación meteorológica más cercana a cada
parcela. Esta información se complementó con mediciones directas de depósito eólico, obtenidas
mediante trampas de sedimentos instaladas en 60 parcelas durante el período mayo-septiembre de 2023.
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Las parcelas se clasificaron en cuatro categorías de severidad: sin erosión significativa (<5 t ha⁻¹
año⁻¹), erosión leve (515 t ha⁻¹ año⁻¹), erosión moderada (1530 t ha⁻¹ año⁻¹) y erosión severa o muy
severa (>30 t ha⁻¹ o⁻¹), de acuerdo con los umbrales propuestos por Sterk (2003). El rendimiento de
quinua se midió al momento de la cosecha como la producción total de grano limpio, expresada en
kilogramos por hectárea (kg ha⁻¹). La información se obtuvo mediante pesaje directo en parcela,
utilizando básculas previamente calibradas.
El Índice de Seguridad Alimentaria (ISA) se calculó a nivel de hogar productor mediante la Escala
Latinoamericana y Caribeña de Seguridad Alimentaria (ELCSA), propuesta por el Comité Científico
de la ELCSA (2012). El ISA se expresó en una escala de 0 a 100 puntos. Los hogares se clasificaron en
cuatro niveles: seguridad alimentaria (≥75), inseguridad alimentaria leve (5074), inseguridad
alimentaria moderada (2549) e inseguridad alimentaria severa (<25).
Como variables de control, se consideraron diversos factores que podían influir en los resultados,
tales como la cobertura vegetal residual, estimada mediante cuadrantes; la textura del suelo,
determinada mediante análisis granulométrico; la presencia de barreras cortaviento; la superficie de
la parcela; y los años de cultivo continuo sin rotación.
Análisis cuantitativo
En la primera fase, se realizó un análisis estadístico descriptivo. Para ello, se calcularon diversas
medidas incluyendo la media (X), la desviación estándar (DE), la mediana (Md), los valores mínimo
y máximo, el coeficiente de variación (CV) y las distribuciones de frecuencia por categorías de
erosión.
La normalidad de las distribuciones se evaluó mediante la prueba de Kolmogórov-Smirnov con
corrección de Lilliefors. En la segunda fase, se efectuó el análisis de correlación. Debido a la no
normalidad de la tasa de erosión (D = 0,142; p < 0,001) y del rendimiento de quinua (D = 0,089; p =
0,003), se utilizó el coeficiente de correlación de Spearman (rs). Este coeficiente permitió cuantificar la
asociación entre la erosión eólica y el rendimiento de quinua, así como entre la erosión eólica y el ISA.
La magnitud del efecto se interpretó con base en los criterios de Cohen (1988), considerando rs 0,50
como efecto grande.
En la tercera fase, se ajustó un modelo de regresión lineal múltiple. El rendimiento de quinua (kg
ha⁻¹) se estableció como variable dependiente. Como predictores, se incluyeron la tasa de erosión
eólica, la cobertura vegetal residual, la presencia de barreras cortaviento y los años de cultivo continuo.
Además, se evaluaron los supuestos de normalidad de los residuos, homocedasticidad y ausencia de
multicolinealidad, considerando VIF < 5.
Finalmente, se reportaron los coeficientes estandarizados (β), el coeficiente de determinación
ajustado (R² ajustado) y el valor F del modelo. En la cuarta fase, se aplicó la prueba de Kruskal-Wallis
para comparar la tasa de erosión y el rendimiento de quinua entre los cuatro municipios.
Posteriormente, se realizaron comparaciones post hoc mediante la prueba de Dunn con corrección de
Bonferroni. El nivel de significancia se estableció en α = 0,01.
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4. Resultados
La tabla 1 presenta los estadísticos descriptivos de la tasa de erosión eólica y del rendimiento de
quinua, tanto para la muestra total como por municipio.
Tabla 1
Estadísticos descriptivos de la tasa de erosión eólica (t ha⁻¹ a⁻¹) y rendimiento de quinua (kg ha⁻¹) por municipio
Variable / Municipio n Media DE Mediana Mín. Máx. CV (%)
Erosión eólica Muestra total 280 22,4 14,8 19,1 1,3 78,6 66,1
Erosión eólica Salinas G. M. 95 28,7 16,2 25,4 3,2 78,6 56,4
Erosión eólica Llica 75 25,3 13,4 22,8 2,8 67,4 53,0
Erosión eólica Santiago de Huari 65 17,6 11,1 15,3 1,3 52,1 63,1
Erosión eólica Challapata 45 14,2 9,3 12,6 1,8 41,5 65,5
Rendimiento de quinua Muestra total 280 842 312 798 128 1.840 37,1
Rendimiento de quinua Salinas G. M. 95 668 298 630 128 1.420 44,6
Rendimiento de quinua Llica 75 784 287 755 210 1.580 36,6
Rendimiento de quinua Santiago de Huari 65 948 289 932 340 1.720 30,5
Rendimiento de quinua Challapata 45 1.084 281 1.055 412 1.840 25,9
Nota. X = media; DE = desviación estándar; CV = coeficiente de variación.
La tasa de erosión eólica promedio en la muestra total fue de 22,4 t ha¹ a¹ (DE = 14,8), con una
mediana de 19,1 t ha⁻¹ a⁻¹, indicando una distribución asimétrica positiva con presencia de valores
extremos. El municipio de Salinas de Garci Mendoza registró la mayor tasa promedio de erosión (28,7
t ha⁻¹ a⁻¹), consistente con su ubicación en la zona de mayor exposición a los vientos del altiplano sur
y la mayor proporción de suelos de textura arenosa. En contraste, Challapata presentó la menor tasa
de erosión media (14,2 t ha⁻¹ a⁻¹), asociada a una mayor cobertura vegetal residual y menor velocidad
media del viento.
El patrón opuesto se observa en el rendimiento de quinua: Salinas de Garci Mendoza, con mayor
erosión, registra el menor rendimiento promedio (668 kg ha⁻¹), mientras que Challapata, con menor
erosión, alcanza el mayor rendimiento medio (1.084 kg ha⁻¹). El rendimiento promedio total de 842 kg
ha⁻¹ es notablemente inferior al potencial productivo de la quinua real en condiciones de suelo
conservado estimado entre 1.500 y 2.000 kg ha⁻¹ por Calle et al., (2020), lo que sugiere que la erosión
eólica es uno de los factores limitantes de mayor peso en el sistema productivo estudiado.
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Categorización de la erosión eólica y distribución por municipio
La tabla 2 muestra la distribución de parcelas por categoría de severidad de erosión eólica y municipio.
Tabla 2
Distribución de parcelas (%) por categoría de erosión eólica y municipio
Municipio n
Sin erosión signif.
(<5)
Erosión leve (5-
15)
Erosión moderada
(15-30)
Erosión severa/muy
severa (>30)
Salinas de Garci
Mendoza
95 4,2% 18,9% 36,8% 40,1%
Llica 75 6,7% 24,0% 41,3% 28,0%
Santiago de Huari 65 12,3% 35,4% 36,9% 15,4%
Challapata 45 20,0% 42,2% 26,7% 11,1%
TOTAL, muestra 280 9,3% 28,6% 36,1% 26,0%
Nota. Umbrales de categorización según Sterk (2003). Porcentajes calculados por fila.
El 62,1% de las parcelas de la muestra total se ubica en las categorías de erosión moderada o
severa/muy severa, lo que refleja un estado de degradación generalizado del suelo en el sistema
quinuero estudiado. La situación más crítica se observa en Salinas de Garci Mendoza, donde el 76,9%
de las parcelas supera el umbral de erosión moderada y el 40,1% se encuentra en el rango severo o
muy severo. Por el contrario, en Challapata, solo el 37,8% supera el umbral moderado y únicamente el
11,1% alcanza la categoría severa, diferencia estadísticamente significativa respecto a Salinas de Garci
Mendoza (prueba de Dunn post hoc; p < 0,001).
Correlación entre erosión eólica, rendimiento de quinua e ISA
La tabla 3 presenta los coeficientes de correlación de Spearman entre la tasa de erosión eólica, el
rendimiento de quinua y el ISA, para el total de la muestra y por municipio.
Tabla 3
Correlaciones de Spearman entre tasa de erosiónlica, rendimiento de quinua e ISA
Par de variables / Municipio n rs p-valor Interpretación
Erosión vs. Rendimiento Total 280 -0,74 <0,001 Correlación alta negativa, muy signif.
Erosión vs. Rendimiento — Salinas 95 -0,76 <0,001 Correlación alta negativa, muy signif.
Erosión vs. Rendimiento Llica 75 -0,71 <0,001 Correlación alta negativa, muy signif.
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Par de variables / Municipio n rs p-valor Interpretación
Erosión vs. Rendimiento — S. Huari 65 -0,68 <0,001 Correlación alta negativa, muy signif.
Erosión vs. Rendimiento — Challapata 45 -0,65 <0,001 Correlación alta negativa, muy signif.
Erosión vs. ISA — Total 280 -0,62 <0,001 Correlación moderada-alta negativa
Rendimiento vs. ISA Total 280 0,68 <0,001 Correlación alta positiva, muy signif.
Nota. rs = coeficiente de correlación de Spearman. Criterios de Cohen (1988): |rs| ≥50 = efecto grande. ISA calculada a nivel de hogar
productor.
El coeficiente de correlación de Spearman entre la tasa de erosión eólica y el rendimiento de quinua
para el total de la muestra fue rs = -0,74 (p < 0,001), confirmando una asociación negativa alta y
estadísticamente muy significativa: a mayor erosión, menor rendimiento. Este resultado es robusto y
consistente en los cuatro municipios, con valores que oscilan entre -0,65 (Challapata) y -0,76 (Salinas
de Garci Mendoza), evidenciando que el fenómeno opera con una magnitud de efecto grande en todos
los contextos agroecológicos estudiados.
La correlación entre la erosión eólica y el ISA resultó negativa y significativa (rs = -0,62; p < 0,001),
indicando que las parcelas con mayor degradación eólica corresponden a hogares con menores
puntajes en el ISA. Por su parte, la correlación positiva entre el rendimiento de quinua y el ISA (rs =
0,68; p < 0,001) reafirma que la producción de quinua es el mecanismo de transmisión entre la erosión
del suelo y la seguridad alimentaria del hogar: la pérdida de productividad por degradación eólica se
traduce directamente en deterioro alimentario.
Modelo de regresión lineal múltiple del rendimiento de quinua
La tabla 4 presenta los resultados del modelo de regresión lineal múltiple con el rendimiento de quinua
como variable dependiente.
Tabla 4
Modelo de regresión lineal ltiple: predictores del rendimiento de quinua (kg ha⁻¹)
Predictor B β (estandarizado) Error estándar t p-valor VIF
Constante 1.412,3 84,6 16,69 <0,001
Tasa de erosión (t ha⁻¹ a⁻¹) -14,8 -0,52 1,94 -7,63 <0,001 1,82
Cobertura vegetal residual (%) 8,6 0,31 1,73 4,97 <0,001 1,64
Barreras cortaviento (sí=1) 128,4 0,18 38,7 3,32 0,001 1,31
Años de cultivo continuo -22,1 -0,14 9,2 -2,40 0,017 1,47
Nota. R² ajustado = 0,614; F(4, 275) = 111,3; p < 0,001. Diagnósticos del modelo: Durbin-Watson = 1,93; todos los VIF < 2 (ausencia de
multicolinealidad).
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El modelo de regresión múltiple explica el 61,4% de la varianza en el rendimiento de quinua (R² adj
= 0,614; F = 111,3; p < 0,001), lo que indica un poder explicativo sustancial. El predictor con mayor peso
estandarizado es la tasa de erosión eólica = -0,52; p < 0,001): por cada tonelada adicional de suelo
erosionado por hectárea y año, el rendimiento de quinua disminuye en promedio 14,8 kg ha⁻¹,
manteniendo constantes las demás variables.
La cobertura vegetal residual (β = 0,31; p < 0,001) y la presencia de barreras cortaviento (β = 0,18; p
= 0,001) ejercen efectos positivos y significativos sobre el rendimiento, confirmando el rol protector de
estas pcticas de manejo. Los años de cultivo continuo sin rotación tienen un efecto negativo sobre el
rendimiento = -0,14; p = 0,017), consistente con el agotamiento progresivo de los nutrientes del suelo.
Los diagnósticos de multicolinealidad (VIF < 2 en todos los predictores) y autocorrelación (Durbin-
Watson = 1,93) confirman la adecuación del modelo.
Comparación interdepartamental y estado de seguridad alimentaria
La tabla 5 sintetiza el Índice de Seguridad Alimentaria por municipio y la distribución de los hogares
productores según el nivel de seguridad alimentaria.
Tabla 5
ISA promedio y distribución de hogares por nivel de seguridad alimentaria según municipio
Municipio n ISA (X) ISA (DE)
Seg. aliment.
(≥75)
Inseg. leve (50-
74)
Inseg. mod.
(25-49)
Inseg. severa
(<25)
Salinas de Garci M. 95 43,6 16,8 4,2% 28,4% 48,4% 19,0%
Llica 75 49,2 15,4 8,0% 36,0% 44,0% 12,0%
Santiago de Huari 65 56,8 14,2 15,4% 47,7% 30,8% 6,1%
Challapata 45 63,4 13,7 26,7% 55,6% 17,7% 0,0%
TOTAL muestra 280 51,6 16,9 10,4% 38,2% 39,6% 11,8%
Nota. ISA calculado con ELCSA (Comité Científico de la ELCSA, 2012) a nivel de hogar productor. Kruskal-Wallis: H(3) = 44,7; p < 0,001;
eta² = 0,158.
El ISA promedio de la muestra total fue de 51,6 puntos (DE = 16,9), ubicándose en el rango de
inseguridad alimentaria leve, con el 51,4% de los hogares en inseguridad moderada o severa. Las
diferencias interdepartamentales son marcadas y estadísticamente significativas (Kruskal-Wallis; H(3)
= 44,7; p < 0,001; eta² = 0,158, efecto grande).
Salinas de Garci Mendoza el municipio con mayor erosión media registra el ISA más bajo (43,6), con
el 67,4% de los hogares en inseguridad moderada o severa y ningún hogar con seguridad alimentaria
plena entre los más afectados por la erosión. En contraste, Challapata presenta el ISA más alto (63,4),
con solo el 17,7% en inseguridad moderada y ningún hogar en inseguridad severa. Estos resultados,
tomados en conjunto con las correlaciones reportadas, trazan una cadena de impactos clara: mayor
erosión eólica, menor rendimiento de quinua y mayor inseguridad alimentaria del hogar productor.
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5. Conclusiones
La investigación evidenció que la erosión eólica constituye uno de los principales factores limitantes
de la productividad de la quinua en el altiplano boliviano. Su asociación negativa, alta y
estadísticamente significativa con el rendimiento del cultivo se mantuvo consistente en los cuatro
municipios analizados. Esta relación no se presentó de forma aislada, sino como parte de una cadena
de impactos: mayor degradación eólica, menor rendimiento agrícola y deterioro de la seguridad
alimentaria de los hogares productores.
Los municipios con mayor exposición al viento y menor cobertura vegetal residual concentraron los
rendimientos más bajos y los índices de seguridad alimentaria más desfavorables. Esto evidencia que
la degradación del suelo y la vulnerabilidad alimentaria son fenómenos territorialmente asociados en
el ecosistema altiplánico. Desde una perspectiva agronómica, los resultados del modelo de regresión
confirmaron que la cobertura vegetal residual y las barreras cortaviento ejercen un efecto protector
significativo sobre el rendimiento.
De manera complementaria, el cultivo continuo sin rotación se identificó como una práctica que
agrava la pérdida progresiva de capacidad productiva. Este hallazgo refuerza la importancia de
recuperar prácticas tradicionales de manejo sostenible del suelo, como el aynoqa, basado en la rotación
y el descanso comunitario. Más allá de su dimensión cultural, este sistema constituye una estrategia
técnicamente pertinente para restaurar la fertilidad edáfica y reducir la vulnerabilidad a la erosión.
Los hallazgos respaldan la necesidad de implementar programas integrales de conservación de suelos
en las zonas quinueras del altiplano. Dichos programas deberían articular barreras cortaviento vivas y
muertas, labranza de conservacn, restauración de vegetación nativa y monitoreo municipal de la
erosión. Estas intervenciones deben concebirse como parte de una estrategia más amplia de soberanía y
seguridad alimentaria, en la que la salud del suelo, la productividad agrícola y el derecho a una
alimentación suficiente, diversa y culturalmente apropiada se encuentren estrechamente vinculados.
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Conflicto de interés
El autor declara que no existen conflictos de interés de naturaleza alguna como parte de la presente
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Fuente de financiamiento
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Contribución de autoría
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- revisión y edición, financiamiento, administración del proyecto, recursos, supervisión.
El autor intervino de manera activa en el análisis de los resultados, revisión y aprobación del texto final
del artículo.