
Esprint Investigación
Vol. 4 N° 3, Edición Especial 2025 (310-321)
Salud y Ciencias de la Vida
ISSN: 2960-8317
Cesar Augusto Carrillo Andramuño, Juan Pablo Mazón Naranjo 311
1. Introducción
En el ámbito de la salud mental se ha identificado la existencia de niveles importantes de depresión,
los cuales se manifiestan tanto a escala global como local. Esta situación se reconoce como un
problema de salud pública debido a su alta prevalencia. Asimismo, se sabe que la etiología de la
depresión es compleja, pues intervienen múltiples factores biológicos, genéticos y psicosociales
(Corea, 2021). En cuanto a su prevalencia, se estima que el 3,8 % de la población experimenta
depresión, incluido el 5 % de jóvenes y adultos (4 % en hombres y 6 % en mujeres), así como el 5,7 %
de los adultos mayores de 60 años. A escala mundial, según la Organización Mundial de la Salud
(OMS), aproximadamente 280 millones de personas padecen depresión (OMS, 2023).
En América Latina, según la OMS (2018), se ha verificado que el trastorno depresivo afecta a más
de 300 millones de personas, lo que representa el 5 % de la población. En el contexto ecuatoriano, la
Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2018) señala que las personas alrededor de los 20 años
experimentan síntomas depresivos que se mantienen estables durante la juventud y la adultez,
alcanzando un 42 %. Además, se identifican otros trastornos asociados, como ansiedad, autolesiones
y trastornos somatomorfos, lo cual resulta especialmente relevante al tratarse de los principales
problemas de salud mental en el país.
La depresión se reconoce como un trastorno del estado de ánimo caracterizado por malestar
emocional y físico, acompañado de sentimientos de tristeza, aislamiento, fracaso y desesperanza.
También se manifiesta mediante síntomas como culpa excesiva, dificultad para concentrarse, baja
autoestima, cansancio, cambios en el apetito, alteraciones del sueño, pensamientos de muerte o
suicidio, falta de energía y desesperanza hacia el futuro (García, 2021). Por otra parte, el Manual
Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V, 2015) define que la depresión implica
la presencia de al menos cinco síntomas durante un período de dos semanas o más, debiendo
incluirse la pérdida de interés o placer en casi todas las actividades.
Para comprender con mayor amplitud la problemática, es fundamental considerar los factores
asociados al trastorno depresivo. En primer lugar, destacan los factores biológicos relacionados con
mensajeros químicos, citocinas y hormonas que actúan en el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal,
ampliamente estudiados en la psiconeuroinmunología por su vínculo con deficiencias
inmunológicas asociadas a la depresión mayor (Espinoza, 2023). También influyen factores
ambientales, como el consumo de sustancias tóxicas o los entornos familiares disfuncionales o
violentos, donde los miembros suelen recurrir al abuso de sustancias como mecanismo de
afrontamiento. Finalmente, los factores familiares, especialmente cuando existe antecedente de
depresión en los progenitores, incrementan significativamente el riesgo de presentar este trastorno
(Aguirre, 2023).
En cuanto a su abordaje, los trastornos depresivos pueden tratarse mediante diversas terapias con
sólida evidencia científica. La terapia cognitivo-conductual (TCC) se destaca por su amplio respaldo
empírico, ya que permite identificar y modificar patrones cognitivos distorsionados y conductas
disfuncionales mediante técnicas estructuradas como la resolución de problemas y la programación
de actividades placenteras, logrando mejoras entre el 45 % y el 85 % de los pacientes. Otras
intervenciones relevantes incluyen la Terapia Interpersonal (TIP), centrada en conflictos relacionales;
la Psicoterapia Dinámica Breve, eficaz en casos leves; y las variantes de la Terapia Conductual, como
el programa de Lewinsohn o el autocontrol (Paredes, 2025).
Respecto a la TCC, esta se concibe como una forma de comprender cómo piensa la persona acerca
de sí misma, de los demás y del entorno, así como la manera en que dichos pensamientos influyen